Nos estamos quedando sin humanos.

Nunca habíamos sido tantos humanos en este mundo, pero tampoco nunca habíamos sido tan poco humanizados.

Nunca habíamos tenido tantas herramientas para comunicarnos, pero tampoco nunca habíamos estado tan poco comunicados.

El otro día veía por la ventana de mi departamento cómo el sol se ocultaba entre la masa de edificios, edificios que a su vez contienen humanos, humanos que a su vez están pensando en quién sabe qué cosas. Quizás Facebook, quizás Snapchat, Intagram, Whatsapp.

Me sentía frustrada porque me acababan de romper el corazón por whatsapp. Quería (necesitaba) hablar con alguien, sostener una conversación, pero necesitaba una conversación que no fuera superficial, necesitaba hablar de lo que tiene espíritu, de lo que te hace sentir, de lo que ya casi nadie habla. Necesitaba hablar sin escribir.

Pensé en los millones de personas que hay en el mundo y que no conozco. Pensé en la pequeña multitud de personas que si conozco. Entre todos mis conocidos tendría que haber alguien con quien pudiera sostener una conversación que fuera todo menos un “quick chat”, en la cuál mediaran quizás unas tazas de café, pero no una pantalla.

Tomé mi celular, y fui scrolleando, uno a uno mis contactos. Amigos todos, que de alguna u otra forma aprecio. Pero poco a poco después de un breve análisis fui descartándolos uno a uno, ¿con quién podría tener algo más que una charla rápida?, ¿quién tendría el interés y la paciencia para algo así?, alguien que quisiera sentarse en un sábado por la tarde a tomar café con el único propósito de contarnos cómo nos estaba pasando la vida. Alguien que quisiera vernos a los ojos antes de que la vida nos terminara de alcanzar.

Entre todos encontré un amigo y quedamos en ir por un café.

Mientras caminaba al punto acordado, pensaba cómo las últimas veces el amor (si es que a lo fugaz también se le puede llamar amor) se me había presentado a través de una pantalla. Mensajes de Whatsapp que decían que le gustaba, mensajes que me invitaban a salir, mensajes con un emoticono dando un beso, mensajes con un emoticone dando un beso con un corazón, mensajes diciendo cosas que hacían latir mi corazón, y finalmente mensajes diciendo que ya no deseaban continuar. Personas que guiadas por mi Instagram se habían interesado en mi y que al final, habían llegado a mi con cierta idea de lo que soy. Pero al ver que tengo más manchas de las que mi Instagram transmite, al ver que soy más real de lo que mi Twitter puede decir, al ver que tengo más problemas de los que público en Facebook, se alejaron.

No es que yo esté loca (o de menos ese no es el punto), no es que yo tenga más problemas que los que tiene un humano regular, lo que pasa es que con tanto filtro, mensajes cortos, conversaciones que se transmiten por medio de una pantalla, parecieran muchas cosas que no son. Pareciera que todo es más fácil de lo que realmente es. Se pierde de foco el hecho de que las cosas no son fáciles, son reales, sin filtros.

También me acordé que hace unos días encontré una foto de mi mamá en la que tenía un poco menos de la edad de la que yo tengo. En el reverso de la foto había un mensaje de amor para mi papá.

“Qué nuestro amor no sea un pasado ni un futuro, que siempre sea un presente”

Sentí a lo lejos la brisa de los años sesenta, y me sentí cacheteada por los dosmiles, pensé en los tiempos que a mi me tocaron, en como ahora esos mensajes en fotos se hacen por medio de Instagram, sentí mi corazón apretarse al darme cuenta de lo poco románticos que somos ahora, el darme cuenta de cómo hemos ido perdiendo la humanidad, desde en cosas tan pequeñas como el romanticismo, hasta en cosas más grandes como matanzas en un antro gay.

Se nos ha olvidado el valor de escribir con puño y letra.

Llegué al punto acordado. Miré a mi amigo, mi amigo me miró, pedimos dos cafés, algo de comer, y nos propusimos a charlar. El café era bueno, la platica también, tenía tantas cosas qué decir. Tantas cosas que mi boca quería contar, tantas cosas que no quería decir con los dedos.

La comida que pedimos además de que estaba deliciosa, se veía deliciosa. Así que tanto él como yo le tomamos algunas cuantas fotos, fue casi un acto reflejo, algo divertido de hacer, algo que compartir. De pronto, sentí todo el caos del mundo en un solo segundo. Me sentí sin la capacidad de transmitir lo que sentía, me sentí apresurada por la vida, pensé en mis abuelos, y en mis padres, pensé en la época en la que no había celulares, en la época en la que realmente vivían en el aquí y el ahora.

Porque nosotros, esta generación de humanos, nos jactamos del vivir en el aquí y en el ahora, profesamos esa cultura, hasta hay un fuerte movimiento llamado YOLO que valoriza el hecho de que sólo tenemos este momento que estamos viviendo en este preciso segundo, el pasado se esfuma, el futuro es incierto, somos hoy. Sin embargo, desde el principio de los tiempos, si comparamos con otras generaciones, somos los humanos que menos estamos en el aquí y en el ahora, porque nuestros ojos están en nuestros teléfonos, en nuestros chats, en nuestros emoticones. Estamos en todos lados porque podemos estarlo, y con ello, dejamos de estar en el aquí y en el ahora.

No tengo idea de dónde va a parar esto, porque tampoco creo que nadie en el mundo siquiera se lo pueda imaginar. La historia no nos sirve, porque ahora nada es como antes, los humanos nunca habíamos estado tan afectados por la tecnología, nunca habíamos tenido tantas herramientas de comunicación y tampoco nunca habíamos sido tantos y tan globalizados.

Me di cuenta de lo chafa que estaba comunicar cosas importantes (…y por importantes me refiero a cosas del alma), por medio de whatsapp. Me di cuenta de lo chafa que estaba que yo misma a veces había utilizado esos mismos mensajes para transmitir mi cariño. Estas pantallas a través de las que estamos viviendo y estas redes sociales a través de las cuales la sociedad se está desarrollando, no tienen ojos y no tienen alma y eso es exactamente la parte más chafa, la que nos está quitando lo humanos. El hecho de no tener que cruzar miradas para decir las cosas, el hecho de no tener que estar respirando el mismo aire que la otra persona para comunicarle los sentimientos que creemos tener. El hecho de no tener enfrente al humano al que le estamos diciendo las cosas, nos está deshumanizando. No es lo mismo romper el corazón en persona, que por WhatsApp. ¿Cómo vamos a ser empáticos si somos incapaces de percibir eso que se dice sin palabras, eso que se dice con la expresión corporal, con el sonido de una voz quebrada, o con el profundo mirar de unos ojos que sienten cariño?.

¿Como es posible que una persona sienta la suficiente frialdad en su corazón como para entrar a un bar y asesinar a quien se le ponga enfrente por el simple hecho de ser diferentes a él?

Me parece que esas cosas empiezan por el que nos desterramos de los gestos humanoídez, las pantallas nos ayudan a desconectamos del sentimiento del otro, porque un emoticono con un corazón roto nunca va a ser lo mismo que el sonido que produce la respiración entrecortada de un corazón que se acaba de partir.

Quería decirle todo esto a mi amigo, tenía urgencia de comunicarle cómo se me estaba escurriendo el mundo ante los ojos, pero de pronto, sentí mi lengua entumirse, sentí las palabras arrastrarse, sentí que no sabía como comunicarme. Me sentí isla llena de puentes, pero todos ellos imaginarios.

…y las cosas no van a cambiar, los humanos no vamos a tirar nuestros teléfonos por el excusado, no vamos a cerrar definitivamente nuestra cuenta de Facebook y tampoco vamos a dejar de stalkear a la chica que nos gusta antes de invitar a salir.

Los padres no van a darse cuenta de que es más importante enseñarle a sus hijos a desarrollar sentimientos que a usar un Ipad.

…el mundo no se va a parar.

El mundo va derecho y no se quita.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s