Los culeros no existen.

Muchas veces hablo dormida, es una costumbre que les vengo manejando desde niña. Me contaron que ayer hablando dormida dije fuerte y profundo que “todos los hombres eran unos culeros”. Cuando lo pienso conscientemente, no me gusta generalizar, pero por algo dije eso. Inconscientemente he estado pensando que los hombres son unos culeros. Me gusta haberlo soñado, porque así tengo la oportunidad de analizarlo y llegar a conclusiones que me permiten estar en paz.

No es que los hombres sean unos culeros, mucho menos que toooodos lo sean. Lo que pasa es que a veces es tan difícil saber lo que hay en la cabeza de otras personas, que es casi imposible entender por qué hacen las cosas. Sin importar el genero, la mayoría de nosotros en algún punto hemos pensado (aunque sea bajita la mano) que todos los-las hombres-mujeres, son unos-unas culeros-culeras.

Prefiero vivir ligero, pensando que no existe humano en el mundo que haga daño intencionalmente, prefiero pensar, por ejemplo, que no sé qué hay en la cabeza de las personas que hacen guerra, y por lo tanto no puedo ser juiciosa. ¿Quién soy yo para juzgar el actuar de los demás? Prefiero hacerme la vida fácil y pensar que no hay maldad, no hay crueldad, no hay placer en causar daño, no hay culeros. Aunque todas las pruebas demuestren lo contrario.

Esta tarde estoy escuchando esto: https://www.youtube.com/watch?v=sSiXAA8ewLg

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