En busca de mexicanos inteligentes.

Gracias a la revista TIME, hoy por la mañana me enteré de que el señor Peña Nieto está salvando México. No sé porque, pero no me sentí salvada. Quisiera pensar que una sola persona nos puede salvar, incluso quisiera saber que una persona como Peña Nieto nos podría salvar, pero por más ingenua y optimista que quiera ser, eso no puede ser.

Últimamente he agarrado la buena o mala costumbre de poner atención a lo que dice la gente en la calle, o en los restaurantes, o en cualquier parte. Gente que teje platicas, mexicanos que se mueven por ahí y que no tengo el placer de conocer. Ha sido interesante todo lo que he afirmado.

El domingo fui a Zona Maco, lo bueno fue no haber tenido que pagar los $200 pesos que costaba el boleto y lo malo fueron las conversaciones que ahí escuché. La plática estelar se la llevó una pareja de intelectuales que platicaban de como lo que estaban viendo no era arte (y probablemente no lo era), porque definitivamente no era algo que pudieran comprar y poner en la sala de su casa (¿?). Discúlpame Zona Maco, por existir y por no saber que arte sólo es eso que puedo comprar y poner en la sala de mi casa. Discúlpame México, por yo tampoco creer que lo que ahí vi era arte, pero tener mejores argumentos. Discúlpenme por querer que la gente piense.

Al siguiente día, caminando por la ciudad y esperando a que se pusiera en siga el semáforo de peatones, escuché la conversación de dos señoras que ya pasaban los sesentas. Una le decía a otra lo siguiente: ¡cómo quiero a la gaviota, no la conozco, pero veo su carita y ay, qué bonita! No lo podía creer, seguí escuchando la conversación hasta que me aseguré al cien por ciento de que estaban hablando de la esposa de Peña Nieto.

¿Entonces, a qué viene todo esto? Pues a que México no puede ser salvado por Peña Nieto, o por ningún otro imbécil. México tiene que ser salvado por nosotros, por cada uno de los que nos decimos mexicanos y hemos decidido quedarnos en nuestro país para crecer, o para vivir o para lo que sea. Pero mientras no dejemos de tener pensamientos tan bastardos como que si no podemos comprarlo y ponerlo en la sala de nuestra casa no es arte, o que queremos a los políticos de nuestro país porque ¡ay! qué bonitos son, nos vamos a seguir yendo al carajo, todos los días, por todos lados. En resumen, mientras ser inteligente no se vuelva algo generalizado entre todos los mexicanos, esto va a seguir igual.

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