Hilo

Se me olvidó escribir. Se me fueron las letras, me las sacaron como un hilo suelto que se iba destejiendo desde mi espina dorsal.

Ayer regresaron. Fue un momento curioso, como del que lleva una penitencia entera sin poder estornudar, sin poder llorar, sin poder rascarse las comezones del alma. Me senté, y todo corrió como un río, las lágrimas, el adiós, el pensar que por fin este dolor empezaría a sanar.

Me deje ir, porque te deje ir. Me contemplé en la inmensa oscuridad a la que tanto temía y sentí un profundo alivio impulsado de la idea de que hasta aquí llegó el dolor.

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