La tragedia

Las noticias llegaron poco a poco. Una gran tragedia, sobre los más desprotegidos, los que menos tienen. Son noticias sensibles que a cualquiera conmueven, tanta gente muerta, tantos quemados, tantos niños, tantas personas que perdieron lo poco o casi nada. Fue terrible.

El martes 7 de mayo del 2013, en la carretera México-Pachuca, a la altura de San Pedro Xalostoc, uno de los dos cilindros de una pipa de gas se desprendió, chocó contra un muro de contención y explotó. Las casas, los autos, los camiones, las personas, se incendiaron, el infierno se hizo tierra por unos instantes,  y esa es la parte de la tragedia que no necesita ser contada, las fotos lo dicen todo, fue un accidente terrible y lo que se habla a partir de ahí suena a morbo, suena a hablar del sufrimiento obvio del muerto, pero desgraciadamente de la tragedia de la que si deberíamos hablar y no por morbo, es de lo que pasó después del accidente y de lo que sigue pasando mientras escribo esto, porque esa es la tragedia que a todos los mexicanos nos toca, esa es la tragedia que nos involucra a ti y a mi directamente, como ciudadanos mexicanos, como los que pagamos los sueldos de nuestros funcionarios.

Ni tardo ni perezoso, el gobernador del Estado de México, el nada honroso Eruviel Ávila, empezó una campaña que en lo personal me parece una falta de respeto imperdonable hacia el pueblo mexicano, su actitud de héroe ante la tragedia deja mucho que pensar, porque no ha habido canal de noticias o periódico, en el que no se mencione lo bondadoso que ha sido el gobernador, al dar todos esos apoyos a los que están viviendo la tragedia de haber perdido sus casas, sus autos o sus vidas, pero no se nos olvidé que esos apoyos salen de nuestros bolsillos, de tuyo y del mío, del bolsillo de todos los que pagamos impuestos, sin embargo, en los noticieros le están dedicando largas horas a las conferencias de prensa del Gobernador Eruviel Ávila, los periódicos sacan 10, 15, 20 notas al día, en las que se habla de su bondad, del recorrido que hizo en la zona, incluso, se le dio cabida a sus declaraciones impertinentes en las que aseguraba que la pipa iba a exceso de velocidad, cuando los peritajes correspondientes no se han llevado a cabo, ¿qué tal si fue un accidente?, ¿si el chofer iba a una velocidad pertinente? Hay accidentes que son inevitables.

Pero tampoco me mal interpreten, es obvio que los mexicanos que murieron o tuvieron pérdidas físicas o materiales importantes deben recibir apoyo de cada uno de nosotros, porque por eso somos una Nación, porque por eso somos los “Estados Unidos Mexicanos”, lo que está mal aquí es la forma en la que el Gobernador Eruviel Ávila se está haciendo propaganda, ¿quiere ser candidato en 6 años? Y que los pobres lo recuerden por el gran apoyo que brindó, pero se les olvida que el dinero que está repartiendo existe gracias a nuestros impuestos y que además es su trabajo repartir esos apoyos, es su trabajo estar el día de la tragedia, no es un héroe, es un mexicano al que todos le pagamos por medio de nuestros impuestos para que haga su trabajo. Él no le está regalando nada a nadie.

Debo aclarar que estos pensamientos me vinieron desde ayer mientras veía las noticias, al ver la forma en la que estaban presentando el héroe inventado de esta tragedia, al ver que los minutos del noticiero de la tarde transcurrían y de lo que más se hablaba era de él, de Eruviel, de su bondad. Da coraje, pero lo que realmente generó el coraje para escribir este post, fue la noticia que leí hoy en la mañana: Eruviel declarando que ya se le había dictado auto de formal prisión al chofer de la pipa, que por fin él haría justicia y se llevarían al “malo”, al “culpable”, a un “Centro de Readaptación Social”, en donde hay de todo, menos readaptación. Y entonces viene la verdadera tragedia, porque aunque aún no sabemos si el chofer iba a exceso de velocidad, es inevitable para mi pensar en el chofer que probablemente recibía el sueldo mínimo, que seguramente no quería que esta tragedia pasara, que no agarró una pistola y mató a nadie, que no robó, violó, secuestró a nadie, y que va  tener que convivir con personas que si lo han hecho, seguramente aprenderá nuevos trucos, pero si hay que conseguir un culpable, mejor que sea uno pobre.

Pero el chofer también es una víctima, es víctima del sistema, porque aunque la responsabilidad de que la pipa estuviera en buenas condiciones es de la gasera, aunque él hubiera tenido la presión de su jefe por llegar a cierta hora, los dueños de la gasera, los que tienen dinero, ellos estarán en sus casas, ellos dormirán tranquilos, al final, el sistema sólo se chinga a los pobres, ¿o no? Y mientras el SúperEruviel está poniéndose su estrellita en la frente, ¡qué todos vean que es un héroe!, ¿héroe por hacer su trabajo?,  ¿trabajo por el que además le pagamos?. Yo no sé ustedes, pero a mi estos pensamientos me estresan.

Por otro lado pienso y repienso, ¿en qué momento se nos ocurrió tener casas a un lado de una carretera?, ¿no les parece que esa también es una tragedia?, porque en muchas partes de México se vive como se puede, dónde se puede y porque los gobernantes que claramente no hacen bien su trabajo lo permiten. ¡Qué se construyan casas a un lado de la carretera!, al fin son los pobres los que viven ahí, los que no importan. Y así pasa con cada tragedia de este tipo en nuestro país. Se construyen casas ilegales que luego se vuelven legales a vista gorda de nos administradores públicos, para que después llegué la inundación y la tragedia, que se construyan en laderas, para que haya derrumbes y venga la tragedia. No importa, al fin los quemados, los ahogados, los muertos, nunca son gente con dinero y por lo tanto con voz, y si lo son, los escondemos debajo de la cama.

Yo no sé a ustedes, pero a mi México me duele todos los días, en los que veo que poco puedo hacer, quizás escribir, quizás hablar, quizás seguir trabajando, pero sabiendo que mientras la mayoría de los mexicanos sigamos dormidos, recibiendo atole con el dedo y recibiendo información de los periodistas de mierda que tenemos, pues todo va seguir igual o peor. Ojalá algún día nos cansemos de pagarles a personas como el gobernador Eruviel Ávila, alias “el héroe”, y contratemos administradores públicos que no busquen el poder, sino el bienestar, ojalá que algún día apaguemos nuestros televisores y dejemos de alimentar a los que sólo nos engañan. Ojalá…

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