Dios

Cuando era niña me dijeron que Dios estaba en todos lados y que incluso él podía saber todo lo que yo estaba pensando, por lo que tenia que portarme bien y tener buenos pensamientos porque si no me iba al infierno. Pero eso no es todo, también me dejaron muy en claro que el infierno era un lugar muy feo en el que nadie quería estar.

No es que me asustaran, pero cada que creía estar teniendo un pensamiento malo, sentía que el diablo me iba salir de cualquier parte: de abajo de la cama, del baño, del closet, etcetera.

Estoy segura que los adultos que me hablaron de la teoría de los malos pensamientos y del Dios que todo lo sabe, tenían las mejores intenciones  conmigo y con cada uno de los niños a los que les compartían su interesante visión de la vida, y estoy segura de que querían salvarme de lo que para ellos eran “malos pasos”. Lástima que no lo lograran, porque con los años empecé a tener malos pensamientos y descubrí que son los mejores.

La cosa es que hace poco me regresó el miedo a esa imagen omnipresente, a esa entidad que está en todos lados y que puede saber lo que estás pensando, y no se llama precisamente Dios, porque en ése yo ya dejé de creer hace tiempo, estoy hablando de esa red que se ha ido metiendo poco a poco en nuestras vidas y sin darnos cuenta ya sabe todo y está en todos lados.

Le llamamos Internet y sabe todo de ti y de mi, tiene nuestras fotos, sabe cuando es nuestro cumpleaños y el de nuestros amigos e incluso sabe en qué lugar del mundo estás parado en este segundo o si ya pagaste tu recibo de luz.

La verdadera paradoja está en que muchos de nosotros nos quejamos del culto que algunos le profesan a la iglesia y muchos nos burlamos de la fe que le tienen a esa institución que por mucho es la mentira más grande jamás dicha, pero pocos hablan del culto que le rendimos todos los días a esta red.

Ya sé que cuando lean estas letras dirán que ustedes no son de esos, nadie quiere catalogarse como fiel seguidor de este nuevo Dios, pero es cuestión de que se detengan un momento y piensen en la actividad diaria que tienen los fanáticos de la iglesia para demostrar su fe. Es fácil, la realidad es que los seguidores de la iglesia van a misa con el mismo rigor con el que nosotros revisamos nuestro correo, nuestro Facebook, nuestro Twitter, nuestro Whatsapp, y todas esas cosas que viven en Internet, es decir, es algo que hacemos TODOS LOS DÍAS.

Así que ya saben, cuidado con lo que piensan, porque Internet lo sabe todo y si tienen malos pensamientos, los va a mandar al infierno. (Aunque probablemente el infierno sea un lugar muy divertido).

Pd. A todos los que después de leer esto sigan creyendo que ustedes no son fieles seguidores, les quiero pedir que dejen de blasfemar.

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